Nos dejo
Hoy al fin nos dejo, soy capaz de mirarnos a los ojos y de renunciar a la tristeza que nos une, a la distancia que nos ahogó con los años y a lo sola que aprendí a sentirme a tu lado. Nos dejo y con mi partida aniquilo los años en mute y rompo el silencio que caló como el frío invierno en nuestro espacio.
Aunque no puedo negar que existieron días felices, pero fueron más aquellos en los que llena de tristeza cerraba los ojos y aún en medio de la brisa que traía la madrugada, no podía respirar, no me fue suficiente tu forma de amarme, nunca conectaron nuestras almas, ni entendiste los esfuerzos del ser errante que intentó quemarse en tu mirada cuando siempre miraste hacia otros horizontes.
No supiste abrazarme las heridas y en tu aspiración fallida por acoplarte en mi vida laceraste las cicatrices que vinieron con este acuerdo de amarnos en nuestras peores versiones.
No digo que eras el responsable de recoger las piezas rotas, esa siempre fue tarea mía, el sanar primero para ofrecerte algo importante, pero yo intentaba curarme y no hacías más llevadera la carga, entonces empecé a romperte a ti también y fue egoísta de mi parte, lo admito, nos dañamos mutuamente y al final solo quedaron los escombros que quisimos recoger y ya era tarde.
Por eso hoy tomo la maleta y por si acaso pongo algunas piezas que durante el frío me brinden el cobijo que no encontré en aquel lugar, pero voy ligera de equipaje porque en este nuevo viaje me niego a llevar cualquier carga pesada para el corazón.
Este día al fin me doy el permiso de la libertad y rompo las cadenas que ataban el alma, dejando así salir las palabras que con los años se anidaron en el pecho. Me despido de las mejillas empapadas que no me permitían ver la otra cara de la moneda. Me doy la oportunidad de ser, sin la imposición de los prejuicios de una sociedad siempre lista para señalar, sin el peso de la opinión del resto que acusa sin conocer tu realidad.
Nos dejo y contigo abandono los miedos de usar estas alas y emprender nuevos vuelos. Hoy nos dejo y con esta despedida te pido perdón por los años perdidos, por el proyecto de futuro que elaboré para nosotros y dibujé en tu cabeza, ese que no sé si en verdad era mi sueño, pero que tengo la certeza de que no era el tuyo, nunca fue nuestro, ese que me obstiné en crear contigo, mas no eras tú la persona, no eras tú lo que el destino había escrito, no eras tú el hogar, no era mi vientre la cuna para hacer florecer los retoños que aun no sé si en verdad querías.
Hoy nos dejo y con este adiós me aferro a la esperanza de mejores días por venir y dejo renacer los sueños que apagaron los años. Me permito mirarme de nuevo al espejo y descubrir en el rostro una sonrisa ¡Sí! Ahí está de nuevo, como señal de blanca bandera, haciendo las paces conmigo, convenciéndome de que ya no hay espacio para el miedo, invitándome a bailar una pieza conmigo misma, dándome el permiso de amar de nuevo, de coincidir con otra alma o simplemente de abrazarme, de mirarme de frente a los ojos y de enamorarme de nuevo de mí.
- Liz.



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