Hoy que estoy lejos



Me he alejado de la multitud con el designio de olvidar su nombre, con ansias de empezar de nuevo y de enmendar errores. Sin embargo, hoy que estoy lejos, me confiesa el alma que le quiero, ya no dudo y me debato entre el fuego que abraza mi corazón y el ferviente deseo de verle de nuevo, de tocar su pelo, de rozar su piel, de robarle un beso, pero, hay cosas que sabe él, que sé yo y que separan esto que llaman amor.

Hoy que estoy lejos, he pensado en no volver, abrigando la idea de que no se sentirá la ausencia. ¿Qué más puedo hacer? Si aposté la vida y la he perdido, si sigo sintiendo la misma nostalgia, si lágrimas empapan una cama que no es mía y un rostro que ya ha perdido la sonrisa.

El alma reclama las palabras que pude haber dicho y callé, las cosas que debí haber hecho y por cobardía dejé de hacer, las guerras perdidas, las ineptas manos que pudieron haber tocado, los ojos que por miedo bajaron la mirada, mientras se quemaban unos labios por el beso que no se consumó.

Hoy que estoy lejos el viento susurra suavemente su nombre muy cerca del oído y tengo la osadía de soñar que tal vez en algún lugar, quizás, allí donde le vi tantas veces, donde imaginé que sonreía para un ser que gravita ya sin fe, también, me esté pensando.


- Liz.

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